jueves, 5 de junio de 2014

Paranoia y éxtasis... Películas y aburrimiento

'Paranoia y éxtasis... Películas y aburrimiento.' suena en mi cabeza.
¿Qué fue de nosotros? ¿Qué, de todas esas tardes, sin nada mejor que hacer que querernos?
Nada, no queda nada.
Luchar, quise luchar. Seguir adelante. Pero no quisiste, alegaste que era tarde y nosotros incompatibles.
No me culpes si ahora ya estoy sin ganas de nada, pero no podría volver a caer en la puta tentación de amarte.
Y disculpa si te digo que, amarte, te amé más que nadie.

jueves, 15 de mayo de 2014

El opio del pueblo

Unos le llaman fútbol, otros “opio del pueblo”. De origen británico, este deporte que tanto da que hablar ha ido evolucionando convirtiéndose en una especie de circo romano, de feria, de distracción ante el mundo que nos rodea.  Guerras asolan países enteros, hambre mata en otros y enfermedades diezman poblaciones de gente que vive bajo el umbral de la pobreza. Pero, ¿nos es esto ajeno? ¿Acaso no está comenzando nuestra propia nación a tomar las riendas de la desidia, del olvido de que lo que allí pasa acabará por ocurrir aquí?
Día de la Copa del Rey. Calles desiertas, bares repletos. Los turistas se preguntan qué ocurre. ¿Respuesta? Fútbol. Es imposible huir de esta rama deportiva, de su marketing y de los comentarios sabios, en mayor o menor medida, de ciudadanos que debaten sobre qué equipo jugó mejor o peor, quién hizo esto o aquello, o quién debería haberlo hecho y no hizo nada. Donde vayas tendrás personas que defenderán su equipo “con uñas y dientes”, pero que a la hora de preservar sus derechos no moverán un solo dedo con la excusa de que no sirve de nada, o de que otros lo harán por ellos.

El fútbol, aunque deporte respetable y de gran desgaste físico, motiva más que conseguir un Estado de bienestar, más que acabar con las batallas sin sentido, más que paliar la hambruna o encontrar la cura de enfermedades devastadoras.  Cuando todas estas situaciones lleguen a nuestro país, cuando ya sea demasiado tarde, diremos: ¿qué pasó? ¿Por qué no hicimos nada? Y alguien replicará: no hicimos nada porque vivimos bajo los efectos de una ceguera general…  Bajo los efectos del “opio del pueblo”.

domingo, 16 de febrero de 2014

Cosas que contar.

Querido padre:
Hoy no estás, ni ayer, ni nunca.
No presenciaste como se me cayó el primer diente, ni cómo fue mi primer amor. No me viste llorar cuando perdí un combate ni me arropaste cuando estuve enferma. No sabes que soy más de ciencias que de letras, ni que a pesar de ello amo escribir. No tienes ni idea de mis gustos, a penas recuerdas que toqué la guitarra durante años, ni conoces mi pasión enfermiza por el karate.
Pero, ¿sabes cuál es el problema? Que nunca te ha importado una mierda no hacerlo. Nunca me dijiste que me quieres, ni lo mucho que te enorgullece ser mi padre. No ha habido amor por tu parte, ni gratitud, ni nada. Nada. Solo el vacío que me dejaste y que, con el tiempo, juro que se llenará.

Querido padre, algún día te darás cuenta de que no debiste abandonarme.

lunes, 10 de febrero de 2014

Rabia.

Con rabia e ira dentro es más difícil pensar.
Te centras en una idea, una meta. Piensas el camino y cómo conseguir salvar cada uno de los escollos, y, cuando lo único que te queda es un suspiro, una breve zancada para lograr alcanzar tu principal destino, alguien viene y corta cada uno de tus sueños, haciendo añicos tu ya dañado corazón.

domingo, 9 de febrero de 2014

Poesía IV

Amor renacido,
amor que lucha
por no perder lo vencido.
Amor elegante, pobre,
venenoso, altivo...
Amor es amor,
sin palabras ni signos.
Y amar, ¿qué es amar, amigo?
Amar es creer
que existe el destino
y que como unidas estrellas
de color blanquecino,
continuamos el lento
e inestable camino.

sábado, 8 de febrero de 2014

Poesía III. Sueños plomizos.

Amanecer tardío,
ciudad aún duerme
bajo el sol caído.
No queda esperanza,
ya no hay amor,
solo el olvido
del sueño que un día
por la realidad se deshizo.
¿Luchar, ganar al destino?
'¿Por qué hacerlo?'
preguntan los niños.
Luchemos por ser dueños
de nuestra alma y camino.
Levantad, corazones dormidos,
que esta batalla
aún no se ha perdido.

Poesía II

De ojos azules y piel clara
Corazón risueño,
alma encantada.
No es de la nobleza,
mas no le hace falta,
pues es rico
en la grandeza del alma.

Poesía I

Yo, que creí que el amor no existía
Que era cosa de cuentos,
de fantasía,
¿dónde quedaron sentimientos?
¿Dónde el corazón?

Primavera decían que era para enamorarse
mas el otoño llegó...
rompiste todos los esquemas
Tú, mi fuego, mi amor.

Sirvámonos la vida, copa en mano
que como alcohol cura mis heridas
el calor de tus labios.

jueves, 23 de enero de 2014

Desencadenante del azar.

Si en tus labios me pierdo, pecadora de mí, ¿qué le voy a hacer? Perdición encarnada en alguien tan bonito como tú debería ser considerado milagro, que de no ser atea, creería como verdadero.
Benditas sean las diabólicas razones por las que un buen día te conocí.